Empieza por tu riesgo personal
La hepatitis B o C crónica y la cirrosis pueden aumentar el riesgo de cáncer de hígado. Otros factores incluyen la enfermedad hepática relacionada con el alcohol y las enfermedades hepáticas metabólicas. Tener un factor de riesgo no significa que desarrollarás cáncer. Pregunta a tu médico qué implica tu historial.
Los controles son individuales
No se recomienda la detección rutinaria del cáncer de hígado para todas las personas con riesgo medio. Las personas con cirrosis y algunas con hepatitis B crónica pueden necesitar vigilancia, aunque se encuentren bien. Pregunta si la necesitas, qué pruebas son adecuadas y con qué frecuencia.
Los síntomas nuevos merecen atención
El color amarillo en los ojos o la piel, la hinchazón abdominal, las molestias persistentes bajo las costillas derechas o la pérdida de peso sin explicación requieren consejo médico. Estos síntomas pueden tener muchas causas. El cáncer de hígado también puede no presentar síntomas al principio; sentirse bien no sustituye las revisiones recomendadas.